Comprar un coche de ocasión a una empresa no es lo mismo que comprarlo a un particular: la ley te ampara de otra manera. Esto es lo que te corresponde y lo que hacemos nosotros antes de darte las llaves.
Cuando el vendedor es una empresa y el comprador un consumidor, la venta queda sujeta a la garantía legal de conformidad del texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios. Desde el 1 de enero de 2022 el plazo general es de tres años para bienes nuevos, y en bienes de segunda mano vendedor y comprador pueden pactar un plazo menor que en ningún caso puede bajar de un año desde la entrega. Esto es independiente de cualquier garantía comercial adicional: una no sustituye a la otra, se suman. Si el coche presenta una falta de conformidad dentro de plazo, tienes derecho a que se repare o se sustituya, y si eso no resuelve el problema, a la rebaja del precio o a resolver el contrato.
La garantía legal cubre las faltas de conformidad: que el coche no sea lo que se pactó o no funcione como debería un vehículo de su antigüedad y kilometraje. No cubre el desgaste normal por uso, ni el mantenimiento periódico, ni los consumibles como neumáticos, pastillas, discos, filtros o aceite, ni los daños causados por un uso inadecuado, por accidente o por intervenciones hechas fuera del plan de mantenimiento. En un coche deportivo hay un matiz que conviene decir en voz alta: el uso en circuito es un uso exigente y acelera el desgaste de frenos, neumáticos, embrague y fluidos. Si vas a llevar el coche a pista, hablémoslo antes de la compra para dejar claro qué entra y qué no.
Sirve para cualquier coche, lo compres aquí o en otro sitio. Son los puntos donde un deportivo se diferencia de un utilitario y donde un kilometraje bajo no garantiza nada: pídelos por escrito antes de firmar. Mecánica y fugas: Motor, transmisión y refrigeración en banco de elevador, con búsqueda de fugas y revisión de niveles y estado de los fluidos. Frenos y neumáticos: Medición de discos y pastillas, estado de los latiguillos y del líquido, y revisión de neumáticos: antigüedad, desgaste irregular y marca en los cuatro. Suspensión y dirección: Holguras, silentblocks, rótulas y amortiguadores. En un coche que ha visto pista, esta parte cuenta más que el kilometraje. Electrónica y errores: Lectura de la centralita, memoria de averías y comprobación de que no hay avisos borrados justo antes de la venta. Documentación e histórico: Ficha técnica, ITV en vigor, cargas y titularidad. Comprobamos que las reformas que lleva el coche están donde tienen que estar. Mantenimiento e historial: Qué servicios lleva hechos y cuál le toca. Sale por escrito antes de la compra, para que sepas con qué gasto cuentas y no te lo encuentres a los dos meses.
Avísanos en cuanto lo notes: Llama o escribe describiendo el síntoma, cuándo aparece y con qué kilometraje. Cuanto antes se mire, menos daño y menos discusión sobre el origen. Diagnóstico en el taller: El coche entra al box y se diagnostica. Te decimos qué ha pasado, si es falta de conformidad o desgaste, y por qué. Reparación: Si está cubierto, se repara sin coste para ti. Si no lo está, tienes el presupuesto delante antes de que toquemos nada. Entrega: El coche se prueba antes de devolvértelo. Guarda la factura de la reparación: es lo que acredita la intervención si algo relacionado vuelve a aparecer.
Avísanos antes de autorizar nada a un tercero. La ley te da derecho a que el vendedor ponga el coche en conformidad, y para eso el vendedor tiene que poder ver la avería: una reparación hecha por otro taller sin avisar deja sin sustento la reclamación posterior. Si el coche se avería lejos, llámanos y buscamos cómo resolverlo.
No la pierdes entera, pero sí deja de cubrir lo que dependa de la modificación. Una reprogramación o un cambio de suspensión afecta a los elementos relacionados; el resto del coche sigue igual. Por eso conviene decidir la preparación con la compra encima de la mesa y no después.
La garantía legal acompaña al bien, así que el siguiente comprador puede reclamar lo que quede de plazo. Guarda las facturas y el histórico de mantenimiento: es lo que demuestra cómo se ha cuidado el coche.